Parafraseando a Gabriel García Márquez, sin que exista interés de tal cargo militar, no hay engranajes que coincidan para tipear "Había una vez". Todo me resulta visto, escrito, quedo. Se han ido las musas que alguna vez estuvieron borrachas en mi mente y que nunca supe describir.
No está más el otoño de hojas doradas, ni aquel brillo en sus ojos tenues. No están su voz cálida ni sus manos frías. No existen motivaciones para escribir ni un punto y coma. Aquellos puntos suspensivos que alguna vez defendí con garras fueron abrazados por paréntesis borrando episodios de la vida.
El hoy es otro libro que aún no encuentro género y sólo estoy con el diseño de su tapa "Unas lindas guardas de plata con tinte azul".

