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4/4/08

Carla y Carlos

Carlos vive a 170 km de Carla. Carla y Carlos se conocieron por Chat.
Cuando Carlos no puede ir a ver Carla, tira un colchón en el living y de esa manera está unos metros más cerca de Carla. Se Acomoda y empieza a mensajearla antes de dormir.
Carla hace lo mismo, busca el oeste de su casa para sentirse un poquito más cerca, pero sólo en las nochecitas de primavera porque para eso tiene que salir al patio. Carla es muy friolenta. Siempre que hace frío le cuenta a Carlos por celular "Chuy, hace un frío". Y Carlos, se retueeerce de ganas de darle un abrazo con mucho calor.
Carla lo espera martes, jueves, fines de semana y feriados. En verdad, lo espera siempre, pero son esos días los que Carlos puede ir. Y Carlos cumple nueve de cada diez veces y cuando no puede es porque en verdad no puede, definitivamente no puede. Es ahí cuando la factura de teléfono se va por las nubes.
Ni Carla ni Carlos creen en las promociones esas de números gratis de por vida. "¿Cuánto dura una vida eh? filosofa Carlos, "¿Y si se me ocurre vivir para siempre... me vuelvo científico o tengo la suerte de encontrar el elixir de la vida y compartirlo con vos?... ¿qué, nos van a respetar el contrato acaso? ¡no lo creo!... Ni Carla ni Carlos creen, pero en silencio están haciendo números. O se van a vivir más cerca o firman... firman.
Mañana Carla vendrá a ver a Carlos de sorpresa. Esta semana estuvo brava para Carlos y si Carla viene, eso lo cambia todo. Carlos se pondrá nervioso, porque querrá organizar algo muy especial para Carla. Y deberá improvisar e improvisará y Carla le dirá "no te preocupes, me gusta verte al natural". Carlos sonreirá.***
***77arcos

22/3/08

Más allá del paragolpes

Un buen día, tras años de ofrendas, rifas y contribuciones en un pueblo pequeño, el cura párroco tuvo la dicha de recibir un flamante renault 12.
Venía con dos hermosos moños rojos de fábrica, que brillaban tanto como el auto. Todos los pueblerinos admiraban "la máquina" y aquellos moños rojos de seda que colgaban de él. Y durante largo tiempo el vehículo fue usado así, con sus patentes cubiertas por los deslumbrantes moños...
Pasados unos meses, el cura y dos feligreses fueron invitados a una ceremonia en la catedral de la ciudad capital. Estaba todo preparado para emprender el viaje en auto, cuando sale de la Parroquia el Padre con
gran enojo en su rostro. Y con un moño en su mano dice: "Hermanos, se suspende el viaje".

Al cura, nunca más se lo vio rondar en su coche las callesitas del pueblo. Y a partir de entonces sale de a pie y a veces al trotecito.
En el pueblo surgieron muchas versiones respecto de las letras y números azarosos que tendría la patente del auto, pero hasta el día de hoy no se sabe cuáles habrían sido.

***77arcos